El cerebro es uno de los órganos más complejos y delicados de todo el organismo, por lo que es primordial prestarle mucha atención. Participa en la regulación de funciones como los latidos del corazón, la presión sanguínea o el equilibrio hormonal, entre otros. También es el encargado de los procesos cognitivos, la memoria y las emociones humanas, siendo determinante para llevar una buena calidad de vida. Al igual que otras partes del organismo, los hábitos que practicamos cada día influyen para bien o para mal en su salud. En este sentido, varios expertos han encontrado una relación entre las malas prácticas cotidianas y su deterioro desde edades tempranas.

La buena salud cerebral depende de muchos factores. Los más importantes son el ejercicio y la oxigenación. Sin embargo, los alimentos que consumimos también juegan un papel decisivo. Estos nos aportan o nos quitan sustancias que inciden directamente en el funcionamiento de nuestro cerebro. La alimentación saludable se basa en productos naturales. Se debe buscar, sobre todo, mantener un equilibrio. Nada de lo que se coma en exceso es bueno. Igualmente negativo resultan los alimentos demasiado procesados, dentro de la dieta, particularmente los que tienen grandes cantidades de dulce, sal o grasa. Muchas veces el estado de ánimo, la capacidad para aprender o la memoria se ven afectadas por el consumo de algunos alimentos. Se trata de productos que incluyen componentes con el potencial para afectar al sistema nervioso y en especial al cerebro. De ahí que sea muy importante tener cuidado. Algunos componentes se encuentran en la mayoría de los alimentos procesados pero pasan desapercibidos. Solo se notan al mirar los ingredientes aunque a veces sus nombres no aclaran nada. Entre los alimentos y componentes que se deben evitar están:

  • Gluten, es uno de los enemigos de la salud cerebral, pues afecta el sistema nervioso en general.
  • Educolorantes, son sustancias que sustituyen al azúcar en los alimentos. Hay algunos que son naturales, pero la mayoría de ellos son artificiales como el aspartamo y la sacarina. Se sabe que alteran la salud cerebral. De hecho, muchos los llaman “venenos para el cerebro” porque producen excitación en las neuronas. El aspartamo y la sacarina, dos educolorantes artificiales, se han asociado con ciertos desórdenes del sistema nervioso, entre ellos, la depresión, la ansiedad, las migrañas recurrentes y las dificultades en el habla. Estas sustancias están en una amplia variedad de alimentos industriales, incluyendo las bebidas. En general, en todos aquellos que tienen la etiqueta “light” o “bajo en azúcar”.
  • Glutamato Monosódico. Casi todos los alimentos empaquetados o enlatados tienen este componente. Se trata de una sal supremamente concentrada. Se emplea para conservar la comida y también para dar mayor sabor y olor a los alimentos. Se ha comprobado que su consumo estimula la producción de dopamina en el cerebro. La dopamina genera una sensación de bienestar momentánea. Sin embargo, el glutamato monosódico también tiene un alto componente de las llamadas “excitotoxinas”. Existen fuertes indicios de que estos elementos afectan la salud cerebral. El glutamato monosódico se asocia incluso con enfermedades graves como el Parkinson, el Alzheimer, la demencia y la fatiga crónica.
  • Azúcar refinado. El azúcar es considerado como uno de los “tres venenos blancos, junto con la sal y la harina refinada. Actualmente es uno de los componentes más usados en diferentes tipos de comida. Su consumo prolongado da origen a diferentes dificultades y también pone en riesgo la buena salud cerebral. Se ha comprobado que las personas con esquizofrenia o depresión empeoran cuando consumen azúcar regularmente. El azúcar refinado limita la función de una proteína llamada BDNF, familia de proteínas que realiza importantes funciones dentro del sistema nervioso como proteger la memoria, facilitar la conexión entre las neuronas y evitar la muerte neuronal.
  • Flúor. El flúor es un elemento que se le añade al agua potable, principalmente para mantener su pureza y salubridad. Aunque es imperceptible, ahí está en el chorro que sale del grifo. Tambien se encuentra agregado en la pastas dentífricas como presunto "anticaries". Este componente ha sido severamente cuestionado y se considera que es una "neurotoxina". Se sospecha que podría tener relación con el bajo rendimiento intelectual y la alteración de algunas funciones cognitivas.

    De acuerdo con el libro "Cómo invertir en su cerebro: Una guía SharpBrains para mejorar su mente y su vida”, se sugieren ciertas acciones, relacionadas con habitos, para mantener una adecuada salud cerebral (ver imágen)...



    Según un estudio reciente de National Academy of Sciences' Institute of Medicine, podemos evitar el deterioro cognitivo tomando en cuenta lo que hace daño y lo que puede ser ineficaz para preservar nuestra salud mental. veamos tales recomendaciones:

    LO QUE AYUDA
  • Ejercicio. El ejercicio aeróbico específicamente beneficia la salud cerebral, y aún más cuando se combina con ejercicios que fortalecen los músculos. Hacer ejercicios por períodos de por lo menos treinta minutos o más en una sesión.
  • Mantenerse activo social e intelectualmente. Todas las actividades que desafian tu cerebro —incluidos leer libros, escribir cartas y aprender un nuevo idioma— ayudan a preservar las funciones cognitivas, al igual que las actividades sociales.
  • Tener una dieta sana. Aunque ninguna dieta particular ha probado mantener o mejorar la salud mental, estudios sobre la dieta mediterránea y las dietas DASH (método dietético para detener la hipertensión) justifican comer menos carne y consumir más nueces, frijoles, granos integrales, vegetales, aceite de oliva, acidos grasos omega-3, que se encuentran en los pescados grasosos como el salmón, apoyan la cognición.
  • Dormir bien. La baja calidad del sueño está vinculada al deterioro cognitivo y al Alzheimer. Los trastornos respiratorios, como la apnea del sueño, también ponen a los adultos mayores en riesgo de sufrir problemas de memoria y demencia.
  • Mantener saludable tu corazón. Lo que favorece al corazón también favorece al cerebro. La alta presión arterial, el colesterol alto y la diabetes —especialmente en la mediana edad— están relacionados con la mala salud del cerebro.


  • LO QUE HACE DAÑO
  • La depresión. En la mediana edad, la depresión dobla el riesgo de deterioro cognitivo y demencia, posiblemente a causa de los cambios que la depresión ocasiona en el hipocampo.
  • La pérdida de la audición y la visión. Los problemas tanto de la audición como de la visión se asocian con dificultades en pensar, recordar y socializar, y se deben corregir si es posible. Un estudio de Johns Hopkins encontró que los adultos mayores con problemas de la audición tienen una tasa más alta de encogimiento cerebral al envejecer.
  • Ciertos medicamentos. Los medicamentos anticolinérgicos han mostrado aumentar el riesgo de la demencia. Estos incluyen a los antihistamínicos como Benadryl, los medicamentos para dormir como Tylenol PM y algunos antidepresivos.
  • El estrés. El estrés diario no solo puede causar problemas de memoria, sino que el estrés a largo plazo también está vinculado a tasas de declive más rápido de la salud cerebral.


  • Si desea conocer más acerca de la Salud de la Mente y el Cerebro puede consultar los siguientes artículos y documentos:
    Cómo las Vitaminas B Mejoran la Salud Cerebral, Cognición, Problemas Psiquiátricos y los Trastornos del Estado de Ánimo
    Los Probióticos Ayudan a Disminuir los Síntomas de la Depresión
    Cómo Proteger Su Salud Mental y Evitar una Crisis Emocional
    Once claves para cuidar su Salud Cerebral
    Test de Salud Cerebral


    Tal como hemos reseñado en las líneas anteriores, el poder de la mente es tal que puede modificar la materia; de tal manera que estados de tensión y ansiedad permanentes generan cambios en nuestro organismo que terminan convirtiéndose en patologías dañinas para nuestra salud y bienestar.

    Mientras vamos logrando ese estado de equilibrio y armonía integral en nuestra vida a través del ejercicio al aire libre, la meditación y oración, la alimentación sana, los pensamientos optimistas, el compartir con otras personas (familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo), etc., es posible que necesitemos apoyarnos en algún suplemento natural que nos permita lograr el reposo mental descanso que nuestro cuerpo necesita para recuperarse y entrar en un nuevo estado de paz, armonía y gozo interior. Si ese es su caso, puede optar por el uso de uno cualquiera de los productos naturales que a continuación presentamos.




    Brain Essentials
    Respaldo para la salud del cerebro y un óptimo funcionamiento mental.


    A través de diversos estudios se ha comprobado los efectos benéficos de la suplementación con vitaminas para prevenir y/o tratar la disfunción y el deterioro cognitivo. Un estudio reciente concluyó que, al proveer un suplemento multivitamínico a las personas mayores que sufren de deterioro cognitivo leve y depresión, ayudó a obtener una mejoría en ambas enfermedades.
    Las vitaminas B, especialmente las vitaminas B6 y B12, han sido noticia por su importante papel en la prevención del deterioro cognitivo y las formas más graves de demencia, como la enfermedad de Alzheimer; pero tambien junto con el folato (ácido fólico) en la disminución del riesgo de aterosclerosis coronaria (se caracteriza por el depósito de sustancias grasas en el interior de las arterias). La confusión mental y problemas con la memoria en realidad son dos de los principales signos de advertencia de que tiene deficiencia de vitamina B12, lo que indica su importancia para la salud cerebral.

    Además de las vitaminas B, las vitaminas C y D también son importantes para una salud cerebral óptima. La vitamina C juega un papel en la producción de los neurotransmisores, incluyendo a la serotonina, la cual tiene una acción antidepresiva. La vitamina C también ha demostrado mejorar el coeficiente intelectual, la memoria, y ofrece protección contra la degeneración cerebral relacionada con la edad y los derrames cerebrales. En un estudio,7 la combinación de vitamina C y E (que funciona de forma sinérgica) ayudaron a reducir el riesgo de demencia en un 60 %. La vitamina C también tiene efectos desintoxicantes, y debido a su capacidad para cruzar su barrera hematoencefálica, puede ayudar a eliminar los metales pesados ​​en su cerebro. La vitamina D, es una hormona esteroide producida en la piel en respuesta a la exposición al sol, también tiene efectos profundos en el cerebro. Las mujeres embarazadas deben ser especialmente conscientes de esto, ya que la deficiencia de vitamina D durante el embarazo puede evitar un desarrollo cerebral apropiado en el feto, además de una serie de problemas. Después del nacimiento, los niños necesitan vitamina D para su continuo desarrollo cerebral, y en la edad adulta, los niveles óptimos han demostrado ayudar a prevenir el deterioro cognitivo.8,9 Es bien sabido que las grasas saludables tales como las grasas omega-3 de origen animal son realmente importantes para la salud cerebral, pero otros nutrientes tales como las vitaminas también son necesarios para el funcionamiento óptimo del cerebro.
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    Super EPA Aceite de Pescado. Acidos grasos Omega-3
    Apoyo a la Salud del Cerebro y el Sistema Cardiovascular.

    Los ácidos grasos Omega-3 son un tipo de grasa poliinsaturada (como los omega-6), que el cuerpo obtiene de los alimentos. Omega-3 (y omega-6) son conocidos como ácidos grasos esenciales debido a que son importantes para la buena salud, pero el cuerpo no puede producirlos por sí solo, de tal manera que deben incorporarse a través de los alimentos, tales como pescado de agua fría, incluyendo el atún, el salmón y la caballa. Otros ácidos grasos omega-3 importantes se encuentran en los vegetales de hoja verde, los frutos secos, los aceites de semillas de linaza, canola y girasol.

    Los ácidos grasos Omega 3, son de tres clases o tipos: AAL o ácido alfa-linolénico, sus fuentes son canola, soja, nueces y semillas de lino;AEP o ácido eicosapentaenoico, sus fuentes son los pescados aceitosos como el salmón, arenque, caballa y sardina; y ADH o ácido docosahexaenoico, cuyas fuentes son igualmente arenque, caballa, salmón y sardina.

    Los ácidos grasos omega-3 son componentes importantes de las membranas de las células y los precursores de muchas otras sustancias del organismo, como las que regulan la presión arterial y la respuesta inflamatoria. Se ha encontrado que los ácidos grasos omega-3 son benéficos para el corazón y entre sus efectos positivos se pueden mencionar, entre otros: acciones antiinflamatorias y anticoagulantes, disminución de los niveles de colesterol y triglicéridos y la reducción de la presión sanguínea. Estos ácidos grasos también pueden reducir los riesgos y síntomas de otros trastornos, incluyendo diabetes, accidente cerebrovascular, algunos cánceres, artritis reumatoidea, asma, enfermedad intestinal inflamatoria, colitis ulcerativa y deterioro mental.

    El cuerpo humano es capaz de producir todos los ácidos grasos que necesita, excepto dos: el ácido linoleico (LA), un ácido graso omega-6, y el ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso omega-3, que deben ingerirse a través de la alimentación y que por ello se conocen como “ácidos grasos esenciales”. Ambos son necesarios para el crecimiento y la reparación de las células, y además pueden utilizarse para producir otros ácidos grasos (como el ácido araquidónico (AA) que se obtiene del LA). Sin embargo, como la conversión en ciertos ácidos grasos es limitada, se recomienda incluir fuentes de ácido eicosapentanoico (EPA) y ácido docosahexanoico (DHA).


    Krill Oil with Pure Coconut Oil.
    Apoya la función cognitiva y el desarrollo saludable del cerebro.
    Apoya la salud cardiovascular y el metabolismo del azúcar en la sangre.
    Apoya la piel sana, las articulaciones y los tejidos conectivos.


    Al igual que otros aceites marinos, el aceite de krill está cargado con EPA y DHA, ácidos grasos omega-3 con valiosos beneficios para el cerebro, los ojos, el sistema cardiovascular, la salud de las articulaciones y otras funciones vitales. Pero a diferencia de los aceites de pescado, que proporcionan ácidos grasos omega-3 en forma de triglicéridos, los omega-3 en el aceite de krill están en forma de fosfolípidos dispersables en agua, lo que facilita la digestión del cuerpo y elimina el eructo a pescado tan común en los aceites de pescado. Además, el aceite de krill cuenta con un antioxidante conocido como astaxantina, que mejora la estabilidad y la vida útil del aceite y brinda una valiosa protección contra los radicales libres para sus células. Además, el poder de este suplemento de omega-3 se aumenta con aceite de coco rico en nutrientes, para una nutrición omega-3 amigable con el estómago y fácil de digerir. Las cápsulas blandas de Aceite de Krill con Aceite de Coco rico en nutrientes, contienen 500 mg de aceite de krill RIMFROST más 75 mcg de astaxantina. Producido con la mayor preocupación por la conservación del medio ambiente, RIMFROST está certificado por Friend of the Sea y el Marine Stewardship Council para las prácticas de recolección sostenibles.

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